Zonas Económicas Especiales: ¿un paso hacia el desarrollo? (Foreign Affairs Latinoamérica)

Zonas Económicas Especiales: ¿un paso hacia el desarrollo?

Valeria Moy

Una colaboración de México ¿cómo vamos?

Las Zonas Económicas Especiales (ZEE) son áreas dentro de las limitaciones de un país en las que las condiciones de inversión, las normas de comercio, los impuestos y el entorno regulatorio son más liberales que en el resto del país. El propósito de estas zonas es generar desarrollo en áreas o industrias específicas, creando condiciones diferentes a las que prevalecen en otras regiones de un mismo país. En este sentido, las ZEE —de las cuales existe una amplia variedad— funcionan como laboratorios de políticas públicas. Se selecciona una región, a veces una industria, y se cambian las condiciones a los que está sujeta su operación económica.

Al establecer condiciones diferentes a aquellas con las que opera el resto de las empresas, las ZEE pueden ocasionar distorsiones en la economía, por lo que aparte de los costos evidentes, hay costos asociados, menos claros, que pueden afectar la operación de las zonas aledañas. Sin embargo, de estos experimentos pueden aprenderse lecciones valiosas de lo que funciona y evaluar la posibilidad de extender las condiciones especiales que aplican en la zona a otras regiones.

La primera ZEE de la historia reciente fue la Zona Libre de Shannon en Irlanda, ubicada cerca del aeropuerto de la ciudad y establecida en 1959. En ese entonces, el desarrollo económico de la región giraba alrededor del aeropuerto, que funcionaba como un punto de recarga de combustible para vuelos trasatlánticos. Conforme los aviones empezaron a tener la capacidad de evitar esta parada, la región empezó a enfrentar problemas económicos. Es entonces cuando surge la idea de crear una zona, básicamente un parque industrial, con privilegios fiscales y menores tarifas comerciales que atrajera inversión. El experimento fue exitoso y se establecieron ahí empresas como GE Capital, Intel, Lufthansa y Schwarz Pharma. En 2005 los beneficios fiscales terminaron y hoy Shannon tiene la misma tasa impositiva que el resto de Irlanda. Hoy ya no es una ZEE, en el contexto de libre comercio de la Unión Europea fue perdiendo su razón de ser pero, según Matt Kennard y Claire Provost, siguen ahí establecidas más de cien empresas trasnacionales que emplean a 6500 personas.

De acuerdo a la Organización de las Naciones Unidas para el Desarrollo Industrial, el programa de ZEE se fue expandiendo por el mundo y hasta 2015 se podían contar aproximadamente 4500 ZEE en 140 países, empleando alrededor de 66 millones de personas. Pero a pesar de su propagación, no todas las ZEE han sido exitosas. El mayor ejemplo de éxito es Shenzhen en China, originalmente una villa pesquera de 30 000 habitantes que fue convertida en ZEE en 1980. En realidad, la creación de esta zona estuvo motivada por el cambio de modelo económico de China, y Shenzhen funcionó como una región donde experimentar con políticas comerciales más flexibles, alejadas de la planeación central del gobierno chino. La zona fue un éxito. Entre 1980 y 1984, según datos presentados por Yue Man Yeung y Gordon Kee, en promedio creció 58% anualmente, al mismo tiempo que su PIB per cápita se incrementaba.

Pero no todas son historias de éxito. Se estima que aproximadamente la mitad de las ZEE no han tenido los beneficios esperados. Los fracasos también dejan lecciones, a veces más valiosas que los éxitos. Hoy se plantea en México el desarrollo de varias ZEE, con la idea de disminuir la disparidad en el crecimiento de las regiones del país y contribuir al desarrollo de estados que se encuentran profundamente rezagados. Es un proyecto complejo que implica la coordinación entre los distintos niveles de gobierno y enfrenta problemas, como la falta de infraestructura y la escasez de capital humano.

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Fuente: Foreign Affairs Latinoamérica

 

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